JUANA M. RAMOS | Una aventura musical con Floriano Martins
- entretmasrevistadi
- 5 ene
- 12 Min. de lectura

En este diálogo, a modo de entrevista, Floriano Martins (Brasil, 1957), cómplice y amigo, y yo desentrañamos su curiosidad por las herramientas creativas –desde la poesía y la música hasta la Inteligencia Artificial– y las reflexiones que estas tecnologías suscitan en su quehacer, el pulso de su proceso creativo y la manera en que resignifican la relación entre autoría, experimentación y técnica.
De esta forma, Floriano nos relata cómo su curiosidad por la programación musical –desde experiencias tempranas con archivos MIDI hasta el uso de plataformas actuales como MakeSong– le permitió convertir poemas y letras en álbumes plurilingües, explorar músicos imaginarios y experimentar con voces e instrumentos programados. A lo largo del diálogo, surge también su reflexión sobre la tecnología, aliada del proceso creativo, pero sujeta a riesgos humanos de manipulación y falsificación. Asimismo, nos habla sobre sus colaboraciones más significativas –desde la melancólica complicidad con Renata Severo hasta la audacia experimental de Andrew Loyde– y cómo estas relaciones modelaron proyectos como The Origin of Disasters, De vuelta a la tierra, O oceano mais distante y Something is moving behind the sun.

Todos estos álbumes se pueden encontrar en cualquier plataforma de streaming con solo buscar el nombre de Floriano Martins, al igual que su álbum más reciente, que lanzamos aquí, Something is moving behind the sun (https://open.spotify.com/intl-pt/album/1iQtfqocdSWfpLqWstztbx?uid=9834db6d1a0e8c28aaa0&uri=spotify%3Atrack%3A4G6ebGcXXDeulNiBMSFgrM), les sugerimos visitar su libreto: https://www.calameo.com/read/007763171fd128833b16f.

Dejamos, pues, la puerta abierta para que pasen a leer esta entrevista sobre la labor innovadora y vanguardista que Floriano Martins viene realizando de forma constante; una lectura imprescindible para comprender su visión, sus aportes y sus búsquedas hacia nuevas sonoridades y narrativas.

JMR | ¿Qué te inspiró a combinar el poema con la música y la Inteligencia Artificial en tus álbumes?
FM | En el año 2000, el compositor Francisco Casaverde grabó un álbum titulado Rubi, en el que firmé la portada y el diseño del libreto, además de sugerir el título de algunas canciones creadas para este proyecto. Al seguir parcialmente el proceso de composición y grabación, fue fascinante ver cómo Casaverde programaba los teclados utilizando una aplicación llamada Cakewalk, un trabajo rudimentario realizado en un archivo midi y posteriormente convertido a audio, en el estudio en el que se agregaron las pistas con instrumentos como el acordeón y la percusión, y se finalizó el archivo. Cuando surge la Inteligencia Artificial, con sus misterios y polémicas, observo que las aplicaciones relacionadas con ella permiten una programación que mezcla pistas, instrumentos, timbres etc. El poema pertenece a otro ámbito, porque cuando se trata de colaboración musical entra en juego lo que se conoce como letra de canción, con sus particularidades rítmicas distintas a las del poema. La experiencia con las letras es anterior, una vez que ya componía con músicos como Mário Montaut y Cássio Gava. Pero sentía en el aire la oportunidad de embarcarme en un proyecto personal. Empecé a experimentar con la IA de forma aleatoria utilizando algunas letras antiguas que tenía guardadas. Entonces investigué sobre las diferentes aplicaciones relacionadas con la música, hasta que elegí la que más me interesaba en términos de diversidad de opciones de programación: AI Music Generator de MakeSong, cuya versión de pago sorprende por la diversidad y calidad de sus recursos.
JMR | En tu primer álbum, The Origin of Disasters, trabajaste con un concepto de músicos imaginarios. ¿Cómo surgió esta idea y qué representa para ti?
FM | Es una idea que ya había puesto en práctica en la fotografía, al crear una serie de portadas de álbumes o carteles de películas inexistentes. Sugiero a quienes estén interesados en este origen conceptual que visite uno de los proyectos, precisamente el dedicado a la música imaginaria: https://arcagulharevistadecultura.blogspot.com/2023/04/floriano-martins-musica-imaginaria.html. De la música imaginaria a los músicos imaginarios fue solo una cuestión de desarrollo que la IA pronto me permitió, es decir, a medida que programo los instrumentos en la aplicación, lo imaginario se extiende y también crea un personaje que toca uno o más instrumentos. Detrás del escenario, había una afinidad mía con libros como Vidas imaginarias (1896), de Marcel Schwob, donde mezcla retratos de figuras históricas e imaginarias, y El libro de los seres imaginarios (1957), de Jorge Luis Borges, en colaboración con Margarita Guerrero, donde recopila retratos de un centenar de criaturas imaginarias de diferentes épocas y culturas. No son pocos los personajes que saltan de las páginas de una novela o del escenario teatral a la realidad y nos acompañan toda la vida. O incluso si esto no sucede, me pareció interesante que músicos imaginarios poblaran nuestra existencia con sus propias biografías en lugar de criaturas anónimas. Yo mismo escribí un libro, Las mujeres desaparecidas (Chile, 2021), originalmente en español, que son retratos de 50 mujeres imaginarias, así como otro, Sombras no jardim (Brasil, 2023), originalmente en portugués, que son retratos de decenas de personajes suicidas reales e imaginarios vinculados a las artes.
JMR | Cada uno de tus álbumes está en un idioma diferente. ¿Cómo influye el idioma en la creación de las letras y en la conexión con la tradición musical de esos países?
FM | Hay toda una gama de circunstancias experimentales que involucran a la IA, siendo una de ellas el mercado. Las canciones populares tienen un volumen de audiencia que varía según los géneros, sí, pero también según el idioma en el que se cantan. Hay un público interesado en las canciones en inglés, que supera al de las canciones en portugués, que, a su vez, son superadas por las de lengua española. Por eso quise, inicialmente, experimentar con los tres idiomas. Después de grabar una canción o un álbum, el siguiente paso nos lleva a la distribución y la venta. Una vez más, investigué cuál era la mejor opción en términos de alcance mundial. No es un territorio fácil, ya que implica cierta inversión financiera, que no me interesa hacer. Al igual que en el caso de la edición de libros, defiendo que debe haber una producción detrás de los álbumes, en la música, que asuma todos los riesgos del mercado. Es una lógica capitalista, es decir, cuando una editorial exige a un autor que pague por la publicación de su libro, lo que está haciendo es crear una excrecencia que se puede llamar capitalismo sin riesgo. Ahora bien, me preguntas si la creación de las letras y la programación musical varían según el idioma que define el proyecto. Por supuesto que sí. Hay particularidades tanto rítmicas como de la naturaleza del propio discurso que se adaptan mejor a uno u otro idioma. Si nos acercamos al cancionero popular de un país, también tenemos que pensar en el uso de instrumentos, en las frases melódicas etc. Además, hay distinciones dentro del propio idioma, lo que nos lleva a una fascinante diversidad experimental.
JMR | Has mencionado que la Inteligencia Artificial es una aliada en tu proceso creativo. ¿Cuáles son los beneficios y desafíos que has encontrado al trabajar con esta tecnología?
FM | En principio, todas las tecnologías son aliadas del proceso creativo. Tomando como ejemplo el avance de las máquinas de escribir, que alcanza su punto álgido con el uso del modo speech-to-text, lo que tenemos son recursos, nada más. La electrificación de los instrumentos musicales no ha hecho que nadie sea mejor compositor. Por lo tanto, no veo por qué temer la llegada de las nuevas tecnologías. Crean retos, lo cual siempre es bienvenido, pero no son sustitutos estéticos. La Inteligencia Artificial es uno de esos medios que eventualmente pueden enriquecer la experiencia creativa. Nada más. Ahora bien, como toda tecnología, tiene detrás la mano humana y puede convertirse en una escalada de perversidad o falsificación.
JMR | En tu segundo álbum, De vuelta a la tierra, exploras temas de relaciones amorosas con matices filosóficos. ¿Qué mensaje esperas transmitir a través de estas letras?
FM | En primer lugar, tengo que decir que no creo en el arte como promulgador de mensajes. Pienso en la filosofía como un ambiente sugerente de investigación de causas y efectos, de modo que no se puede pensar en el arte o la filosofía como libelos dogmáticos, para bien o para mal. Cuando pensé en qué tipo de letras debía escribir en español, pensé en el ambiente amoroso, que es un fuerte modelo de expresión del cancionero popular en este idioma. Al mismo tiempo, quería alejarme un poco de esos ritmos más tradicionales, como la rumba, el merengue, la salsa, la bachata, incluso el tango, el bolero etc. Quería ver cómo ese espíritu amoroso podría funcionar en un ritmo más cercano, por ejemplo, a la canción brasileña.
JMR | Tu colaboración con Renata Severo ha sido muy significativa. ¿Cómo ha evolucionado su relación artística a lo largo de los años y qué papel juega en tus proyectos musicales actuales?
FM | Fue una colaboración breve, pero intensa. No creo que volvamos a trabajar juntos. Buscaba a alguien con quien explorar una variante más melancólica de la canción brasileña. Renata tiene una relación muy íntima con ese jazz escandinavo, sofisticado, y también algo de un fado muy íntimo. Cuando la escuché tocar en un bar de la capital panameña, me pareció que era la parte melódica del verso que planeaba escribir, lo que se confirmó años más tarde cuando nos volvimos a ver en Lisboa y me di cuenta de que su piano guardaba en secreto mis palabras. Hablamos de Halie Loren y Lizz Wright, y ella me presentó a nombres como Anna Gréta y Susan Wong. No parábamos de vaciar botellas de vino y enriquecer nuestro universo musical. Recuerdo que llegué a escribir dos letras en medio de nuestras conversaciones. Cuando monté la serie fotográfica Música imaginaria, le dediqué un álbum, Suíte de declínios, que era el título de una de las piezas que la vi tocar en Lisboa. Sin embargo, aunque compusimos muchas canciones, yo buscaba un punto aclimatado por cierta desvergüenza, seguramente debido a mi relación tan íntima con el universo poético de Frank Zappa. Así que el azar me acercó a Andrew Loyde y me sumergí en la voracidad anímica de su guitarra como si la vida fuera lo que me parece que realmente es, una explosión continua de sabores.
JMR | Háblanos un poco sobre Andrew Loyde y cuéntanos qué te atrajo inicialmente a colaborar con él en esta aventura poético-musical.
FM | Antes de él, tengo que mencionar una complicidad entre tú y yo, que nace en la escritura de un libro a cuatro manos, El corazón incontenible de las noches (2024), con su desbordamiento amoroso que me hace volver a un momento más erótico de mi poesía. No recuerdo cuál de los dos sugirió que transformáramos el libro en un álbum, pero lo cierto es que me enamoré del reto que supondría encontrar un ritmo melódico en una prosa poética y programar voces e instrumentos por completo yo solo. Esta experiencia me preparó para afrontar los portentosos trucos de Andrew, que llegaba lleno de experimentalismo, hablando de Zappa, Bjork, la Levitation Orchestra… Recuerdo que le hablé de Maria Schneider y Miho Hazama, lo que nos unió aún más. Conozco un poco la música australiana, porque tengo una hija que vive allí desde hace más de 20 años, así que le sugerí a Andrew –curiosamente, el nombre de mi hijo menor– que escuchara las letras de Courtney Barnett. Lo bueno de nuestras conversaciones, que se hicieron muy frecuentes a través del correo electrónico y WhatsApp, es que no parábamos de sugerir nuevos nombres, como cuentas fascinantes de un collar que íbamos montando y que acabaría dando el aspecto más íntimo de lo que debíamos crear. Ya sabes, casi no nos conocimos en persona, excepto en el momento de grabar un álbum que nunca imaginamos que sería triple. Él tenía la idea de experimentar con instrumentos fuera de su entorno natural. Yo le hablé de mi interés por el desplazamiento de temperaturas y circunstancias de la creación. Yo mismo lo había estado haciendo en el poema, mezclando en la lírica algunos trucos de otros lenguajes. No sé exactamente en qué momento le mostré la letra de “A single glance”, pero todo sucedió en un momento en el que el universo recoge en su interior un sinfín de explosiones e implosiones. De repente, allí estábamos, compañeros.
JMR | ¿Puedes describir el proceso creativo al escribir los versos para “A single glance” y cómo se desarrolló durante su colaboración?
FM | Siempre pienso en estos versos: Nothing usually happens / while you kiss my corpse / a small and forgotten town / takes us to live inside ourselves, como una película, toda la letra es muy cinematográfica, y luego leemos (escuchamos): I had a dream in which you died in my hands. La idea de que la pérdida siempre es irreparable, que no sirve de nada prolongar demasiado el sufrimiento de la ausencia, porque no nos reconciliamos con el pasado. Eso tenía que ver con la idea de estar siempre abierto a experimentar nuevos abismos, y Andrew vio la letra como una especie de poética de lo que deberíamos hacer. Mientras él se renovaba constantemente con cada descubrimiento de un nuevo instrumento y sus posibilidades de desplazamiento, yo le mencionaba un aspecto curioso de las noticias que leíamos sobre el misterioso cometa que se acercaba a la Tierra. Lo que nos interesaba era el paso de un cuerpo por detrás del sol, cómo aparecería al otro lado. Yo ya había escrito sobre la relación entre la luz y las sombras, un libro publicado hacía mucho tiempo, que se basaba en una provocación del pintor Goya: Dame un trozo de carbón y te daré el cuadro más bello. Ahora nos interesaba algo así como dame la ambigüedad de la niebla y te daré la música más bella. Como sugería el poema, teníamos que despojarnos del sentido. Cuando descubrimos que ese sería el diapasón a seguir, las letras y sus correspondientes melodías comenzaron a vibrar intensamente.
JMR | ¿Qué impacto tuvo tu interés en los instrumentos de cuerda de diversas culturas al momento de dirigir la temática del álbum Something is moving behind the sun?
FM | Todavía en mi primera adolescencia descubrí, gracias a mi papá, una magnífica colección llamada Povos & Países (Pueblos y Países), que partía del supuesto de que las identidades culturales son proporcionadas por el refugio de diversos pueblos y etnias. Lo que parecía solo una muestra bastante amplia de esas innumerables identidades en todo el planeta acababa sugiriendo que muchos orígenes son posibles solo gracias a la fusión de ambientes variados. La idea de una cultura dinámica, siempre en movimiento. Al menos eso era lo que yo percibía, o lo que me interesaba de esos volúmenes que destacaban, en especial, la música y la gastronomía. Cuando entramos en contacto con una gran variedad de perspectivas de formas de ser, creo que es natural que empecemos a mezclarlo todo en busca de otras particularidades. Creo que eso fue lo que empecé a hacer desde que entré en contacto con esta colección, en los años 1970. Quería probarlo todo, y cuando descubrí a alguien muy curioso por ampliar esa curiosidad en lo que respecta a los instrumentos de cuerda característicos de diversas culturas, me sentí como en casa. Ahí estaba alguien con quien quería trabajar siempre. Entonces se formó esa idea de un cuerpo pasando por detrás del sol, la curiosidad de cómo se mostraría al otro lado.
JMR | ¿Qué desafíos enfrentaste al colaborar con Andrew Loyde desde la distancia, y cómo lograron mantener un proceso creativo fluido?
FM | He tratado de dar a todos estos álbumes ciertas particularidades que los distingan entre sí. Es lo que hacemos al escribir una novela o una obra de teatro, cada personaje debe tener su propio carácter. El reto de crear los álbumes comienza ahí, en la búsqueda de una voz propia en cada conjunto de letras, en los arreglos, en la elección de los instrumentos, en las definiciones armónicas etc. Andrew fue uno de esos descubrimientos multifacéticos, en los que sentimos que será posible adentrarnos en innumerables mundos. Ahora mismo me está ayudando en la preparación de un nuevo álbum, con canciones en portugués, pero con un trasfondo que revela algo ajeno al cancionero popular brasileño, el uso de instrumentos electromecánicos que pueden proponer un salto más allá de cierta adicción estilística. Son estudios, aunque ya tenemos algunas grabaciones.
JMR | ¿Cómo moldeó el concepto de desplazamiento, tanto en la música como en el lenguaje, el resultado final del álbum Something is moving behind the sun y tu asociación con Loyde? ¿Cómo influyó el concepto del evento interestelar 3I/Atlas en tu visión creativa para el proyecto?
FM | La propia existencia humana se basa en una dinámica y no en una estática. Todo lo que tocamos, incluyendo la forma en que nos dejamos tocar, está en movimiento. Lo que sugiere la creación artística es un mundo en completo estado de ebullición. El misterio que plantea 3I/Atlas no es más que un prisma fascinante a través del cual podemos descubrir nuevas formas de ver el mundo. ¿Qué hay detrás del sol? ¿Cuántas posibilidades hay de observar distintamente una misma cosa? El arte nos provoca esta inquietud extrema. Sin el arte no iríamos a ninguna parte.

FLORIANO MARTINS
(Brasil, 1957). Poeta, editor, dramaturgo, ensayista, artista visual y traductor. Fundó Agulha Revista de Cultura en 1999. Coordinó (2005-2010) la colección “Ponte Velha” de autores portugueses para Escrituras Editora (São Paulo). Curadora del proyecto “Atlas Lírico de Hispanoamérica” para la revista Acrobata. Ha participado en festivales de poesía en países como Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, El Salvador, Ecuador, España, México, Nicaragua, Panamá, Portugal y Venezuela. Curador de la Bienal Internacional del Libro de Ceará (Brasil, 2008), y miembro del jurado del Premio Casa de las Américas (Cuba, 2009), fue profesor visitante en la Universidad de Cincinnati (Ohio, Estados Unidos, 2010). Traductor de libros de César Moro, Federico García Lorca, Guillermo Cabrera Infante, Vicente Huidobro, Hans Arp, Juan Calzadilla, Enrique Molina, Jorge Luis Borges, Aldo Pellegrini y Pablo Antonio Cuadra. Creador y miembro de Lyrical Approaches Network. Entre sus libros más recientes se encuentran Un poco más de surrealismo no hará ningún daño a la realidad (ensayo, México, 2015), O iluminismo é uma baleia (teatro, Brasil, en colaboración con Zuca Sardan, 2016), Antes que a árvore se fecha (poesía completa, Brasil, 2020), Naufrágios do tempo (novela, con Berta Lucía Estrada, 2020), Las mujeres desaparecidas (poesía, Chile, 2022), Sombras no jardim (prosa poética, Brasil, 2023), y El corazón incontenible de las noches (prosa poética, con Juana M. Ramos, 2024).
Contacto: floriano.agulha@gmail.com.






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