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Platicando con…

Actualizado: 3 jul

Damos inicio a la tercera temporada de “Platicando con…”.


EntreTmas Revista Digital da inicio a la tercera temporada, presentando a nuestros lectores al diseñador, ilustrador, escritor y músico aficionado ecuatoriano, Javier Valencia Galarza.



 

Lograr definirme me resulta una tarea un poco compleja, podría resumirlo en tres términos: búsqueda, catarsis y sensibilidad. Trataré de explicarlos brevemente a continuación.

 

Sobre la búsqueda, como el ser humano que soy, cada día me despierto con una nueva inquietud, quizás salida de algún sueño que refleja la necesidad de resolver algún dolor, carestía o anhelo encubierto en sus simbolismos; o quizás encubierta en alguna música que se instala en mi memoria. Creo que todos tenemos al despertar la necesidad de un motivo para levantarnos, los míos tienen que ver con mis tres hijos ya en edad universitaria, también con mi propósito personal en la vida más allá de las obligaciones que la condición humana otorga.

 

La búsqueda es proporcional a la idea de trascendencia, muchas veces me planteo interrogantes sobre el futuro que busco construir, y en ese devenir surgen oportunidades o cuestionamientos que me llevan a tomar decisiones como: aprender a tocar un instrumento, cantar, escribir, estudiar diseño, ilustrar un poemario o un libro de cuentos, estudiar una maestría en comunicación, dejarme sorprender por la belleza de lo cotidiano o disfrutar de algún placer mundano, como la cocina y la comida, para no ser carishina.

 

Sobre la catarsis podría definirla como esos espacios de inspiración y encuentro con mi niño interior, sus inquietudes y decepciones, sus alegrías y angustias, ahí es cuando de frente a ese espejo que es la creación, recorro mis años para librar demonios y que me hacen aquello en lo que día a día me voy convirtiendo. Me son memorables esos episodios de desborde en la poesía o en la narrativa, en la música que interpreto, en los diálogos intrínsecos que fabrico para darme las respuestas que necesito. Suele pasar luego de saborear el mundo, las escenas que suceden allá afuera entre los transeúntes, el milagro del universo y sus misterios como el rocío o el cantar de las aves. Momentos que guardo para encontrarme con el papel, la compu o la guitarra.

 

Eso me lleva a la sensibilidad, me considero una persona que aún no logra poner límite entre lo que me sucede o sucede cerca, este mundo pragmático apela por ello para mantener el sano juicio, pero hay situaciones que desarman a cualquiera, es cuando abro el pecho para dejarme ganar, para dejarme morir por un instante y permitir al arte y la locura que se necesita para salvarlo en mis hombros y lograr que me sobreviva.

 

Pues, como comenté en líneas anteriores, estudié diseño como parte de mi búsqueda, eso me llevó a colaborar en muchos espacios culturales y medios de comunicación, en esos espacios aparecieron oportunidades para escribir, preparé algunos reportajes sobre espacios patrimoniales, naturales y entrevistas o coberturas de distintas disciplinas del arte y la cultura.

 

Siempre estuvo latente la necesidad de escribir, en 1995 fui parte de un taller literario dictado por Xavier Oquendo, fue una temporada de muchos descubrimientos, pero duró poco. Pasaron los años y en 2009 debido a una gran urgencia de conectarme nuevamente con la poesía, busqué a Xavier, desanudando el ciberespacio. Así volví a retomar ese camino truncado. Empecé a colaborar con él en la creación de la imagen del primer encuentro de poesía Paralelo Cero y así fue hasta el año 2022, en esos años el “bicho” de la poesía comenzó a cobrar forma y publiqué en 2013 mi primer poemario Pendientes.

 

Luego, en 2014, vino la invitación por parte de El Ángel Editor para participar en el sexto Paralelo Cero, en esa ocasión formé parte de la antología que el encuentro publica cada año, fue un encuentro maravilloso donde forjé bellas relaciones con autores como Hugo Rivella, Juan Cameron, Camila Charry, Henry Alexander Gómez, Sandra Beraha, Carmen Camacho y muchos más.

 

Al año siguiente publicamos junto con la poeta cubana Liyanis González, dentro de la colección Dos Alas. Para esa edición habían pasado dos años del fallecimiento de mi padre que sucedió días antes de la publicación de mi primer poemario, fue el pretexto perfecto para entrar en catarsis y desahogar el dolor, no solo de esa pérdida sino de otras que se sucedieron en esa temporada, fue como salió a la luz Ahora viene mi padre, título que surge como el último verso que debió aparecer al final del poema Apogeo del monólogo, pero que se convirtió en el título del poema que viene a continuación y que da el título a la obra.

 

Como gestor cultural he apoyado en varias ediciones del Encuentro de Poesía Paralelo Cero en logística, comunicación y diseño gráfico, con la pandemia y la crisis en la que desembocó, las urgencias le ganaron a la pasión por la cultura y tuve que ausentarme de la organización del décimo cuarto encuentro, pero en el último volví con nuevos bríos para entregar mejor por la difusión de la poesía en Ecuador. Olvidé mencionar que durante la pandemia tomé un taller de escritura creativa con Xavier nuevamente (¡después de 28 años!) y eso me permitió formar parte de dos antologías: Continuodiscontinuocontinúo y Octámbulos. Fue una gran solución para sobrellevar, más que la soledad, el aislamiento, porque No estás solo si es que sabes que muy solo estás como bien dice Serú Girán.

 

 

Actualmente estoy trabajando en un libro de cuentos, el Taller de Escritura creativa arrojó algo de material que me dio pie para continuar puliendo mi narrativa. Eso está dentro de lo presente, esperemos que se concrete a futuro. Otro proyecto que tengo en ciernes tiene que ver con la poesía y la música concatenados, pero eso aún está muy verde como para darte pistas.

 

Poema


TU ABANDONO


Tu abandono es el bálsamo

que alimenta con más rectitud

la fúnebre densidad de la niebla

y el emblema simbólico

de lo que esta tristeza deletrea.


Tu abandono engrosa los nudos

que se hospedan en los puntos

más rebeldes de mi musculatura.

Con su arcilla construyo el bestiario

que ronda mis pesadillas.


Al exprimirlo,

enjugo las lágrimas del siguiente día.

Tu abandono es el hito

sembrado en la planicie

cenagosa de mi cama.


El flujo de bilis

que riega a diario mis heridas.

Lo conservo, lo alimento y exorcizo

/en el ocaso

a que resurja el mal sabor de boca

con el que amanece el día siguiente.


Lo excomulgo y bautizo,

lo extradito y vuelvo a acoger,

en mi república fundada

sobre los cimientos inermes

de mi ahijada locura.

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