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Platicando con...

EntreTmas Revista Digital  tiene el gusto en esta ocasión de  presentar a sus lectores a  la narradora y docente salvadoreña  Astrid Menjívar.



Soy docente en el área de Ciencias Naturales y Matemáticas, comprometida con la educación de las infancias, especialmente las que habitan la ruralidad. Soy autodidacta en el campo de las letras, apasionada de la lectura narrativa y de la poesía. Actualmente curso un diplomado en escritura de dramaturgia, DIDASCALIA V EDICIÓN, con la maestra Jorgelina Cerritos. Soy, también, escritora de textos testimoniales, cuentos y narrativa en general.

 

Trabajo sobre la escritura narrativa y el texto testimonial. Estoy enfocada, principalmente, en tocar, desde la intimidad, la temática de la diversidad sexual, la situación social de las áreas marginales y la problemática de vulneración de la niñez. Actualmente trabajo en una novela corta. He publicado De putas y similares (2018), Antología de Cuentos Indispensables, (Panógrafo editores, 2022) y he participado en certámenes de género con “Las Dignas” y Diké LGTB (2021).

 

En la actualidad, me encuentro escribiendo una novela corta y me preparo, con la maestra Jorgelina Cerritos, para iniciar la escritura en texto dramático. Sigo en la promoción de lectura a nivel de Educación Media en el sector público de la zona Costera de El Salvador. Asimismo, deseo impulsar, para el año 2024, certámenes literarios (escritura creativa) a nivel de Educación Básica en la zona Costera, sector público.

 

 

Relato



CRÍMENES DE ODIO

 

En la cama de un pick up negro todo terreno, viajo golpeándome las sentaderas. Un cajón de lata, de esos para recoger muertos de donde sea, presiona la punta de mi zapato derecho. El sol es inclemente y ciega mi frente. El doliente por ratos llora, por ratos gime, le pregunto si vamos lejos, solo me dice, con un gesto señalando el camino, más adelantito, más adelantito. Por fin llegamos, es el barrio San Esteban, cerca del Zurita, le reconozco por su típica estructura de calles, avenidas y “negocios” existentes. Libreta, grabadora y cámara en mano, me dispongo a cubrir la nota que presento a continuación como parte de una serie de trabajos de investigación de carácter humano.

 

Día: 10 de junio de 2015; hora: 11:30 a.m. Barrio San Esteban, un sucio y hacinado mesón, linda con una cervecería y una tienda de artículos varios. Al fondo del patio está dispuesto un altar con un gran Cristo, provisto para un ceremonial fúnebre. Un féretro caoba muy adornado presenta el motivo de la reunión de propios y vecinos. Sillas de madera alquiladas, ollas de tamales, jarras de café, tres chuchos rondineando completan la escena del doloroso acontecimiento. “Hasta pronto querida Xiomara”, reza un pequeño banner acompañado de una foto suya, una imagen de impactante belleza. Ya dispuesto, y asegurada la entrevista, acomodo mis instrumentos para ella.

 

Medio: ¿qué parentesco le vincula a Xiomara?

Jorge: era mi madre.

Medio: ¿en qué condiciones fue encontrada muerta?

Jorge: unos transeúntes dieron aviso de un cuerpo, atado de manos y piernas…en la cercanía del río Acelhuate, la policía dijo que ya tenía varias horas de muerta…que la llevaron ahí ya muerta…

Medio: ¿había desaparecido días antes?

Jorge: …a veces se iba y aparecía a los dos días, pero era cuestión de su trabajo.

Medio: ¿su trabajo?

Jorge: sí, de joven …pues ella trabajaba en bares, ya mayor pues no le iba bien y solo los visitaba para venderles cositas a las muchachas…

Medio: ¿fue trabajadora del sexo?

Jorge: sí, ella…no pudo encontrar trabajo de nada más…ya ve la pobreza, no alcanzó estudio. Yo ya de mayor le dije que se viniera conmigo, pero como

tengo hogar, pues no se sentía cómoda…la venía a visitar, pero mire pues…en lo que acabó.

Medio: ¿tenía alguna enemistad?

Jorge: no, que yo supiera, no…

 

De repente, unos agentes de la policía aparecen preguntando por Leónidas Gabriel Sánchez. Jorge, levantándose de un solo impulso, responde: ¿qué quieren? ¿Usted es su familiar? Sí, su hijo, responde dialtiro y sin consecuencia - Debemos interrogarlo. Perdone usted, debo atenderlos, me dice con la misma tristeza que lo vi la primera vez…Sí, claro, pase, le dije. Un café fuerte, de olor profundo, servido en un pocillo de barro quema mi garganta y evoca una lágrima; un brazo de anciano me cubre el hombro y me dice, tenga conformidad, ya la Xiomi está con Dios…Mi lengua no aguanta el quemón; así sea, le contesto. ¿Se quedará más noche?, me pregunta una anciana acomodándose una mantilla y dispuesta a rezar. No, no creo, solo debo terminar una entrevista… Nadie ríe, nadie llora, recuerdo lo que mi abuela decía, esto parece velorio de niño tierno, nuay mucho recuerdo así que nadie ríe, nadie llora…se oyen murmullos, susurros, hipótesis de la muerte, quesque la gente es mala, jodida, hecha mierda…que ni el pobre ni el santo se salva…pobre Xiomi tan trabajadora, cuando no tenía ni para el café ella me daba, un día me pagó la luz pa’ que no me la cortaran, arrecha no le hacía el feyo al trabajo, no se ahuevaba pues, jijiji. Recuerdo cuando se agarró a vergazos con los choriceros, hijos de puta, los dejó moreteados; la pobre, tres días en la bartolina…tan buena que’ra…a veces, cuando venía a verga, ponía a todo volumen … “esa pared, que no me deja verte…”, jajajaja y para bailar, ni se diga, bien lo movía, jajajaja. ¡Ay, mi muchachita, dónde andarás ya!…con algún angelito ya seduciéndolo, jejeje. Entran tres mujeres llorando a rebuznido jalado, no se les entiende nada más que “Xiomi, Xiomi, nos dejaste”…Vuelve el anciano y me pregunta de manera  maliciosa, ¿usted fue amigo cercano de la difunta? No, no, para nada, yo cubro la noticia de su muerte…Ah, vaya, es que la Xiomi de vez en cuando se liaba con elegantes…jejeje. Busco donde escupir y que no sea evidente. Me levanto, veo si la policía está por terminar su interrogatorio; a un lado puedo notar que la “pieza” de la Xiomi está adornada de flores, muchas…retratos de sus tiempos mozos, toda una vedette adornada. Al fondo, se lee “ORÁCULOS”…mmmm, sigo examinando y, al fondo, arriba de su cama, cual santo en vela, la foto de un hombre, un joven con mirada fiel y triste, de pose artística, con el peinado característico de los setenta, patillas largas y su camisa cuello de tortuga, una repisa bajo la fotografía, un florerito con la leyenda: “al amor de mis amores”…. Mi atrevimiento es más… Reviso en una mesita de noche un álbum de fotografías ya en sepia, un niño muy buen mozo, un adolescente y el hombre en que se convierte el niño…Detrás de la última fotografía, diciembre de 1985, Leónidas. De un fuerte paso avanzado en la habitación, soy sorprendido por Jorge, me invita a salir y me dice: “¿qué busca?”. “¿Qué quiere?" ... No, solo curioseaba. Señalando la foto, pregunto: ¿Es Xiomi? ...Jorge, ya con lágrimas, me dice “sí…es ella… ¿quisiera seguir con la entrevista?”, claro, ¿por qué no?

 

NOTA FINAL

 

Amarrado de pies y manos, se encontró en la quebrada de la décima avenida sur, comunidad 3 de mayo, el cuerpo sin vida de Leónidas Gabriel Sánchez, conocido por “Xiomara”. De acuerdo con vecinos de la zona, nadie se dio cuenta del momento en que fue abandonado el cuerpo. Según versión policial, tenía aproximadamente de 6 a 7 horas de estar sin vida al momento del hallazgo. El ahora occiso era un “travesti”, que residía en el barrio San Esteban de la ciudad de San Salvador. Se ocupaba de vender de manera ambulante ropa, cosméticos y más. Los personeros de Medicina Legal informaron que la causa de la muerte fue cortadas con arma blanca, se le encontraron 35 puñaladas en todo su cuerpo. Al lugar del hecho se hizo presente un sujeto, quien manifestó ser el hijo de la víctima y quien, además, declaró desconocer sobre enemistades o rencillas hacia Leónidas. En lo que va del año, se registran 8 muertes de “travestis” en el país, los mismos que han quedado impunes y que, según asociaciones afines a la comunidad LGBTI, se caracterizan por crímenes de odio. Fiscalía, por su parte, manifiesta que seguirá de oficio las investigaciones del caso.

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