En esta quinta entrega de EntreTmas: Revista Digital, tenemos el gusto de presentar la obra Rouge Cabaret de la periodista y teatrista venezolana Lolimar Suárez Ayala. Ganadora de la II Bienal Nacional de Literatura Apacuana 2024, por su pieza teatral Los cuatro de Copenhague, en Rouge Cabaret la autora problematiza el reto que representa el mantenerse vigentes para artistas de la tercera edad en el mundo del espectáculo.
En la pieza, conocemos a dos artistas de cabaret: Madame Odette y Madame Margot, quienes ya no se contemplan en otra piel que no sea la de sus personalidades artísticas. Vemos la difícil relación de ambas mujeres con el tiempo, la lucha entre la identidad artística por sobre la natural, el encuentro inminente con un futuro incierto y el abismo que representa el reintegrarse a una vida acorde con las expectativas de la sociedad.
Observamos en Rouge Cabaret la atención a dos comunidades que luchan por sobrevivir y ser pertinentes. Por un lado, vemos a las protagonistas reconocer su decadencia física, si no anímica. Las dos artistas discuten su legado artístico y material ante el cierre de un espacio que les ha dado vida por treinta años. Por otro lado, la existencia de ese espacio enfrenta el mismo peligro, como ocurre con tantos espacios culturales, artísticos y de entretenimiento que sucumben a la falta de apoyo de un público interesado en otro tipo de experiencias; artistas y espacio sufren el mismo proceso de envejecimiento en una sociedad cruelmente edadista.
Si bien nuestras heroínas se enfrentan a un futuro que las supera, no son necesariamente víctimas de lo que una sociedad indiferente les depara. Continúan siendo luchadoras, se apoyan la una a la otra y nos recuerdan que la creatividad, la solidaridad, la identidad y la vida digna son algunos de los derechos que nos deben cobijar a lo largo de nuestras vidas. Madame Odette y Madame Margot son conscientes de su poder de agencia y así lo demuestran en esta entrañable pieza.
¡Buena lectura!
Rouge Cabaret[1]
Lolimar Suárez Ayala
Personajes:
Madame Margot
Madame Odette
Dos actrices mayores, vedettes en retiro, se preparan para ir a su última función en el Rouge Cabaret. En su camerino, llevan puestas mallas, corsé, peluca, sentadas en taburetes sobre alfombra blanca.
Hay una cómoda también blanca, llena de maquillaje, perfumes, talcos, abalorios. Un perchero también cargado de boas coloridas y sombreros. Una frente a la otra. Hay un marco que hace las veces de espejo imaginario, de cuerpo entero.
Dispositivo escénico: Herradura. El público encontrará a las actrices maquillándose.
MADAME MARGOT ¿Y ya pensaste en lo que vas a hacer con todo este vestuario?
MADAME ODETTE Lo pienso dejar intacto. Sin tintorería. Sin más remiendos que los que tiene. Sucio y gastado, pero digno. Así como el uniforme de un militar cuando pasa a retiro. Con sus medallas oxidadas y sus mordiscos de grillo. Así. Digno.
MADAME MARGOT ¿Y las pistas?
MADAME ODETTE Va todo junto. Las pistas tampoco las voy a vender, ni a regalar ni mucho menos a prestar. Son parte del museo de “Madame Odette”.
MADAME MARGOT Las pistas no sonarán más...
MADAME ODETTE Solo en mi cabeza.
MADAME MARGOT En nuestras cabezas, quisiste decir.
MADAME ODETTE ¿Y tus cosas? ¿Se las vas a dar a Faustino, tu imitador?
MADAME MARGOT Faustino no necesita estos trapos. Me imita mejor que a mí misma. Canta mejor, baila mejor y se viste mejor, es la verdad.
MADAME ODETTE ¡Pero es un imitador! Cómo puedes decir algo así, Faustino moriría por tus mallas.
MADAME MARGOT ¡Están podridas!
MADAME ODETTE ¡Por tu corsé!
MADAME MARGOT ¡Por un corsé avinagrado!
MADAME ODETTE Por tu peluca.
MADAME MARGOT ¡Jamás le entregaría mis mortajas a Faustino!
MADAME ODETTE ¡Él muere por tu performance! Faustino te sigue los pasos desde que comenzamos. Ha venido al Rouge Cabaret desde que el mundo es mundo. Creció viendo este número. Te hace igualita. Y esta noche está sentado en primera fila. ¿No te da lástima? ¡Te imita porque te idolatra, chica!
MADAME MARGOT Siempre quise que volara con alas propias. No le voy a entregar mis mortajas.
MADAME ODETTE Las merece...
MADAME MARGOT ¡Dale tus cosas!
MADAME ODETTE ¡No es mi hijo! Ni me imita...
MADAME MARGOT Esta función va a quedar mal si sigues jodiendo. Y es la última presentación. Hay que meterse en el personaje.
MADAME ODETTE ¡Pobre Faustino!
MADAME MARGOT (Intentando maquilarse). ¿Qué pobre? ¿Pobre qué? Si ya tiene todo arreglado para hacer funciones dentro y fuera del país. La gente que me conoció ya no paga por verme. Ni por verte a ti. Dicen “ay, es que Madame Margot ya está vieja”, “ay, es que no es lo mismo…”, ¡malagradecidos!
Ahora quieren ver al hijo de Madame Margot interpretando a una Madame Margot de 20 años, con su cara perfecta y rozagante. ¿Pobre quién?... Faustino es mejor que yo...
MADAME ODETTE (Que se burla). ¡Mujé de poca fe, habéis perdío la compasión por er crío. Y ademá, habéis quedao horrorosa pa’ esta noche!
MADAME MARGOT ¡Será por tu culpa! Faustino me descompone el pulso.
MADAME ODETTE ¿Cuántos años son ya, “Madame Margot”?
MADAME MARGOT ¡Muchos! Pero la base lo tapa todo. (Se desmaquilla y se vuelve a maquillar como en un juego). El lápiz de ojos te reescribe la mirada. El labial, como una navaja, sale del estuche y te cambia la sonrisa, con todo y que huele a cebo con tutifruti.
Luego, un toque de rimel aquí, aquí. Ya no te puedes pellizcar porque la piel te lo cobra caro. Tienes que tocarte con el blush aquí… y aquí. El talco, ¡indispensable!, te petrifica como una estatua griega. El cabello abundante, brillante y sintético, baja del cielo y te corona. El perfume, sacado de algún jardín tropical, te baña de misterio. Y justo antes de salir a escena, te ves de pies a cabeza y…
(Pausa mientras se mira).
¡Y después de todo concluyes que estás vieja y que no vales una mierda!
MADAME ODETTE ¡Ay chica pero qué crueldad! Allí dentro, en tu cabeza, no tienes conciencia, no, no. Tienes a un juez sentenciándote a la silla eléctrica. Huye de él mientras puedas.
¡Fíjate, yo estoy igual de vieja que tú!, pero las boas me sientan bien. ¿No te parece?
MADAME MARGOT Todo lo que embobe la mirada sirve.
MADAME ODETTE Así decía aquel agente artístico que nos botó por “extravagantes” y hasta me llamó extraña...no sé qué quería decir con eso de “extraña”.
MADAME MARGOT Debe ser porque lo despreciaste varias veces. Era un machista coño e’ madre. Por eso escapamos de aquel sitio y nos mudamos aquí, al Rouge Cabaret, donde todo parece francés, menos el registro municipal y nuestras cédulas de identidad. Hace mucho tiempo que nadie nos llama por nuestros verdaderos nombres. Ya ni volteo cuando me llaman Gladys.
MADAME ODETTE Ni yo contesto cuando dicen Edicta. Los personajes nos tragaron como un pedazo de pan, nos engulleron, pero no me arrepiento.
Aquel agente de pacotilla se vino a menos después de botarnos y terminó representando a boxeadores amateurs... Lo único que me intriga de aquella época es que nunca supimos exactamente por qué le parecíamos “extravagantes”. (Se miran. Se ríen. Se sirven un trago).
¡Qué tiempos aquellos! Te acuerdas cuando quisiste probar suerte en Cuba, querías ingresar al cuerpo de baile de las Rubias Platinadas, las vedettes del momento. Reuniste la plata y todo para el viaje.
MADAME MARGOT Mil novecientos cincuenta y ocho. Cómo olvidar aquella oportunidad, pero me dio lechina.
MADAME ODETTE Bendita lechina esa que te dejó tirada en la cama como una piedra de río. Recuerdo que me tocó cantar y bailar por las dos, pero valió la pena. Esa lechina te salvó la vida.
MADAME MARGOT Era un hecho, yo me iba pa’ La Habana. Las Rubias Platinadas estaban llamando a audiciones para su gira internacional, pero se desbarataron todos los planes.
MADAME ODETTE No la estuvieras contando.
MADAME MARGOT Me salvé de vaina.
MADAME ODETTE ¡Qué catástrofe aquella! No pudiste audicionar, te quedaste y las Rubias Platinadas iniciaron su gira hacia el abismo. Todavía se me para el pelo con la noticia. Venían de Panamá a cumplir con varias presentaciones. Las muchachas bailaban y cantaban como diosas, pero el avión se les cayó en la Sierra de Perijá, en la frontera con Colombia. Nadie sobrevivió.
MADAME MARGOT Y las consiguieron tres días después porque las boas y los vestidos de lentejuelas quedaron colgando de las puntas de los árboles. Así mismo fue. Las Rubias Platinadas se mataron. ¡Ay Dios! De no haber sido por la lechina no lo estuviera contando.
MADAME ODETTE Así es. Te quedaste y el show continuó, hasta esta noche…
(Se coloca una boa y se mira en el espejo).
MADAME MARGOT Las boas te sientan bien, por cierto. Pero no las mangas sisas... Fíjate... En el espejo. Mírate.
MADAME ODETTE ¿Y qué tienen las mangas sisas?
MADAME MARGOT Los brazos, mira los brazos. Se ponen gordos, amuslados, mira de lado. Son como la pierna desplumada de algún pájaro. Te confieso que odio las mangas sisas.
MADAME ODETTE Margot, te estás cortando con ese espejo.Qué pierna de pájaro ni qué nada, chica. Esta es la última función del “dueto Maravillas”, de las únicas “Madame Margot” y “Madame Odette”. Todavía hay brillo en estos cuerpos. ¡Olvida el presente Margot, olvida el presente!
MADAME MARGOT (Se sirve un trago y brindan). ¡Viejas! Estamos viejas, más nada. ¡El almanaque nos está dando hasta con el tobo! (Se ríen. Beben).
(Suena la pista del tema: Lágrimas Negras. Lo cantan al espejo, frente a frente. Cambia la iluminación).
Aunque tú, me has echado en el abandono,
aunque tú, has muerto todas mis ilusiones,
en vez de maldecirte con justo encono
y en mis sueños te colmo,
y en mis sueños te colmo
de bendiciones.
Sufro la inmensa pena de tu extravío,
siento el dolor profundo de tu partida
y lloro sin que sepas que el llanto mío
tiene lágrimas negras,
tiene lágrimas negras
como mi vida.
Que tú me quieres dejar,
yo no quiero sufrir
contigo me voy mi santa
aunque me cueste morir. (bis)
MADAME ODETTE (Se asoma). Está llegando gente. Pagaron. Nos vienen a ver todavía.
MADAME MARGOT (Que insiste en verse en el espejo). Pero yo era más alta Odette, de verdad, mucho más alta. Y de pronto me fijo bien… que me estoy como recogiendo, me estoy engarruñando chica. (Pausa. Observa fotos del tocador).
Definitivamente yo era más alta. En estas fotos puedes ver... Y estas piernas, se me han pandeado, no eran así, de verdad, es que uno cambia, sí, de verdad. ¿Te acuerdas como era yo? Mira. ¡Mira el espejo!
MADAME ODETTE (Buscando en un baúl y en el perchero). Ay Margot, pero las boas ayudan. Tapan el cuello de una manera elegante y discreta. Los aretes grandes distraen mucho mi amor, y además te cubren la oreja al estilo de María Félix. La peluca te da estilo, al igual que un vestuario brillante y con bastantes vuelos, flecos, lentejuelas ¡Hay recursos Margot, los hay!
MADAME MARGOT Y mañana…
MADAME ODETTE (Pausa larga). Mañana no existe…
MADAME MARGOT (Se sirve otro trago). La vaina está en nosotras mismas. Qué insensatez de esta vida. Por un buen rato estás llena de juventud y das una vuelta de pasodoble y ¡suaz!… (Hacen movimientos con las manos y dan palmadas como las bailarinas de flamenco).
Llegan las canas, los dolores de espalda, los pies hinchados, las manchas, las pequeñas depresiones. Se van las muelas, la regla, la vista, los reflejos, la estatura, los amigos, los empleos, los pretendientes, los amores. De un día para otro te dicen “doñita”, no te adivinan la edad y cierta ropa no te queda. ¿Y dónde me dejas los espejos? ¡Son unos traidores! Te devuelven mal hecha, modificada y cuesta mucho pararse frente a ellos sin sentir dolor. Esta noche nos retiramos porque Rouge Cabaret no factura casi nada con nosotras.
Le pasó el tiempo al “dueto Maravillas”. Mañana dejaremos de ser Madame Margot y Madame Odette. Nos verán comunes y corrientes en la cola de pensionados frente al banco nacional. Gladys y Edicta en el anonimato total. Sin espejos, de carne y hueso.
(Pausa larga).
Sí existe el mañana, Madame Odette, ¡y no lo quiero!
(Se escuchan pocos aplausos de un público que las espera).
MADAME ODETTE ¿Y qué quieres que te diga? Si yo estoy igual que tú. Por fuera, un desastre, pero por dentro soy la misma de siempre pero así, quién te lo cree… La gente no entiende que lo que se daña es el cascarón, y no hay repuesto.
(Aplausos escasos. Alguien parece llamarlas a escena).
¡Sí, ya vamos! Terminemos de arreglarnos si de verdad queremos meterle el pecho a este nuevo golpe.
(Se terminan de vestir ceremonialmente. Se miran, lentamente. Suena música, cambia la luz).
Debe ser por eso que por los últimos treinta años entramos a este negocio. La magia de los teatros puede parar el tiempo aunque sea por un ratito. ¿No?
(Tomando el trago).
Aunque el resultado sea el mismo, te alarga la vida. (Pausa.)
…¿Y si lavamos ese espejo? No sería mejor si quitamos tanto humo de cigarrillo, tantas lágrimas.
(Observa el espejo y empieza a trapear, a recoger. Margot la ayuda).
Recuerdo las veces que se iba la luz en pleno espectáculo. Entonces la magia se derretía en este calor de los infiernos. Pero cantábamos lo que podíamos mientras la gente se iba. Ahora no hay casi nadie, la boletería fue casi regalada, y al terminar la función nos toca apagar las luces y cerrar la puerta. No sé si vamos a cantar igual.
¿Y si lavamos esa parte completica? Deberíamos borrar la tristeza de esta noche con pachulí. Con raíces de vetiver.
¡Vamos Madame Margot! ¿Y si borramos esta escena triste cantando? Todavía tenemos tiempo. (Tararea Noche de ronda).
MADAME MARGOT ¿Dónde me quedé yo entonces? Porque esas que están allí no son el dueto Maravillas. Ese espejo siempre fue un traidor.
(Se escuchan aplausos escasos). La gente pide que salgamos a escena, pero solo nosotras sabemos lo que eso significa. Es verdad Madame Odette, todavía tenemos tiempo de hacer algo.
(Entra tema Lo material).
MADAME ODETTE (Que fisgonea hacia el público). Faustino está aplaudiendo, se puso el chal con lentejuelas blancas y se ve que está loco por verte. Detrás hay como siete filas vacías, pero sí hay gente, no mucha, más bien poquita, pero sí hay, a ver… dos, tres, cuatro…, bueno pero mientras haya público esta vaina vale la pena.
(Se fuma un cigarrillo y se escucha la pista de Hola Soledad, de Palito Ortega).
MADAME MARGOT
Hola Soledad/
no me extraña tu presencia/
casi siempre estás conmigo, te saluda un viejo amigo/
que te encuentres uno más/
¿Escuchaste?, desafinada, Madame Margot está desafinada chica… desde que canto con esta pista las cosas no salen igual, pero claro, afuera está prohibida la verdad del camerino. Nadie sabe allá fuera lo que pica un cierre mágico, ni lo que estrangula una pantaleta talla M. (Ríe).
Eso no importa, en el escenario solo se acepta la sonrisa, la seguridad de un show perfecto, por eso me gusta tanto estar aquí, en el teatro.
Aquí está el verdadero templo del artista, aquí se duermen las crisálidas, mis crisálidas, mira, mira cuántas tenemos.
(Pasea sus viejos trajes de lentejuelas y sigue cantando).
Hola soledad/
esta noche te esperaba! aunque no te diga nada/
es tan grande mi tristeza, ya conoces mi dolor/
yo soy un pájaro herido, que llora solo en su nido porque no puede volar/
y por eso estoy contigo... soledad yo soy tu amigo ven que vamos a charlar/…
Deberías pensar bien lo que vas a hacer con todo eso.
MADAME ODETTE Cuando todo esto se acabe, estos trapos se quedan intactos como el Santo Sudario y si alguien se quiere parecer a Madame Odette, que se parezca, pero que no sea.
(Entra tema y número Cumbanchero).
MADAME MARGOT Ya yo pensé en lo que voy a hacer con los míos…
MADAME ODETTE ¿Ah sí? Te lo habías callado. ¿Qué será?
MADEME MARGOT ¡Candela!
MADAME ODETTE ¡Coño, no me vas a salir con eso, mira que le tengo pánico a los incendios, conmigo no cuentes pa’ eso!
MADAME MARGOT No chica, se lo voy a dar todo a Candela, el amigo de Faustino que quiere hacerme un homenaje el año que viene. Homenaje, no imitación con plusvalía. Está un poco gordo pero que se las arregle como pueda…
(Se asoma).
Ay Odette, último llamado, tenemos que salir…
¿Será verdad que llegó el momento…?
MADAME ODETTE La marquesina se apagará esta noche y la bajarán del Rouge Cabaret. Es definitivo.
MADAME MARGOT Habías dicho que todavía teníamos tiempo de hacer algo…
MADAME ODETTE Sí, siempre habrá un movimiento maestro, un lance de genio que mate al tiempo. ¿Lo matamos?
(Cantan mientras se preparan para salir a escena, pero en acto de rebeldía retroceden y se escapan por el marco del espejo. Apagón).
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[1] Escrita en Maracaibo, Venezuela, durante el apagón del 3 de junio de 2018. Obra protegida por la Ley de Derecho de Autor. Prohibida su representación sin la autorización de la autora o su representante.
Biografía
Lolimar Suárez Ayala

Lolimar Suárez Ayala (Maracaibo, Venezuela). Es periodista, dramaturga, directora de teatro y actriz. Ha sido la Directora Ejecutiva de Teorema Producciones (desde el 2016) y es la Coordinadora Académica de la Escuela de Teatro Inés Laredo de la Secretaría de Cultura del estado Zulia (desde el 2022). Es profesora-fundadora de la Escuela de Teatro Burattino (Casa de Italia Maracaibo). Ha recibido el Premio Nacional de Literatura Apacuana 2024 (Dramaturgia); Orden Rafael María Baralt a las Artes Escénicas 2023; y Premio Nacional de Dramaturgia Lina López de Aramburu (UNEARTE) 2022.
Es Licenciada en la Escuela de Comunicación Social, Mención Periodismo Impreso, de La Universidad del Zulia (1995). En su labor periodística desarrolló su carrera en el Diario PANORAMA (1994-2019) desde su primer cargo en el Archivo Central, donde también fue: Subdirectora de Edición; Subdirectora de Información; Subdirectora Web; y Coordinadora de Pasantías de Periodismo. Además, fue asesora del Libro de Estilo del Diario PANORAMA (2014).
Ha dictado talleres de periodismo en PANORAMA, UNICA y URBE. Recibió el Premio Nacional de Periodismo (2006); el Premio Regional de Periodismo Profesor Ignacio De La Cruz 2001; el Premio Municipal de Periodismo Eduardo López Rivas 1999; y Premios Anuales de Periodismo Dr. Luis Guillermo Pineda 1998-2018. Fue editora del libro Dos vidas y un camino, de Vito Zacaría (Italia, 2020). Prologó el libro El malquerido, de Eduardo Fernández (2013). Es Embajadora de la Lengua Española por la Fundación Museo de la Palabra César Egido Serrano (Madrid, España). Además, es tallerista de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, de Gabriel García Márquez
En el ámbito teatral, se inició en el Taller de Teatro de la actriz Marlene Alfonso (Paraninfo de LUZ 1988) y fue estudiante de la Escuela de Teatro Inés Laredo (1989-1990). En 1991 ingresó al Teatro Estable de La Universidad del Zulia (TELUZ). En 1994 fue instructora de los Talleres Permanentes de Formación Teatral, diseñados por los maestros Arnaldo Pirela y Dianora Hernández. Su obra Piso 5 representó a Venezuela en la Muestra Internacional de Teatro Perimetral (Uruguay, 2011); el Festival Internacional de Teatro de Caracas (2014); y el Encuentro Internacional de Teatro de Barranquilla (Colombia, 2015). Entre 2020 y 2021 realizó el Taller de Dirección Teatral Hugo Ulive de la Compañía Nacional de Teatro, con el maestro Giussepe Grasso. Escribió la obra El Puente, estrenada en el Teatro Baralt en septiembre de 2018 dirigida por Arnaldo Pirela. El puente y Laika ha regresado, fueron publicadas por la Editorial Sultana del Lago (2017). En 2021 fue publicada su obra Rouge Cabaret en el libro: Texturas, en el marco del Festival Internacional de Teatro Círculo Escénico, en Caracas. Otras piezas incluyen: Señor ministro, Revelaciones, Por los caminos de La Ciega y Serpentario. En la actualidad imparte talleres de Teatro para niños, jóvenes y adultos, así como puestas en escena a través de la empresa de teatro independiente Teorema Producciones.