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Qantu y barricada. Protesta la poesía

Fanzine / No 1. Lima. Julio, 2023 / No 2. Lima, Ayacucho. Diciembre, 2023



"aquí, escribimos en medio del fango

y las palabras parecen no servir

"Contemplación del vértigo"

Martha Pajares

           

            Los dos primeros números del fanzine literario Qantu y barricada reúnen un conjunto de poemas, fotografías e ilustraciones que se produjeron con el fin explícito de denunciar el régimen autoritario de Dina Boluarte, su actuar violento, sus formas fascistas y su retórica cínica.


            Son textos e ilustraciones que frontalmente rechazan las políticas de impunidad del gobierno, la criminalización de la protesta, el racismo, el terruqueo, la corrupción de los poderes del estado y la intención del régimen y sus aliados de borrar y silenciar la memoria de las casi 70 víctimas de la represión.


            Son materiales que, desde distintas plataformas (el mariateguismo, el feminismo, el indigenismo, la crítica de la república criolla, su cultura, su centralismo y su economía extractivista y neoliberal) exigen cambios concretos. No son escrituras de la reconciliación, sino escrituras del antagonismo y la agitación.


            Varios poemas e ilustraciones documentan el carácter violento y sádico de la represión y cómo el régimen de Boluarte ha impuesto el miedo como política de estado y como forma de representación (Layme). Algunos textos incluso reconstruyen las ejecuciones con un rigor documental casi neorrealista (Benavides, Valdivia, Román, Guerrero, Ángeles, Zegarra, Pajares, Ríos). Una foto, en este sentido, acierta en mostrar la risa perversa del poder (Calderón). En ella vemos a unos policías que, ubicados junto a una pinta que dice "Estado terrorista y asesino", se ríen y miran a la cámara con indolencia y descaro.


            Como lo señalan sus editoras, el fanzine es ante todo un corpus de poesía política escrita por mujeres y personas no binaries de diversas regiones. Visto así este es un proyecto que cuestiona al sistema patriarcal letrado excluyente y a un campo cultural oportunista que tolera el despotismo de Boluarte y que, tácita o expresamente, lo respalda y justifica.


            Poemas como los de Cáceres, Crisólogo, Maguiña, Ananco, Román, Zegarra, Casafranca, Otta, Gómez, Orduña vuelven a preguntarse por la misma idea del Perú. Casi todos ellos presentan un país que no se ha construido sobre el consenso (Riva Agüero, "Carácter de la literatura del Perú independiente"; Porras Barnechea, "El Inca Garcilaso de la Vega"), sino sobre un antagonismo histórico de raíces coloniales y la violencia.


            Algunos textos perfilan un nuevo pacto social, una promesa plural de nación, una renovada forma de la utopía andina y una crítica de la violencia. Los símbolos que agrupan los textos no son la bandera nacional ni una noción falsificada y desactivada del concepto arguediano de "Todas las sangres", sino la flor de cantuta (Qantu) y la barricada, es decir, la protesta y la resistencia callejera.


            Qantu y barricada no surge del vacío. En sus páginas se percibe la crítica del colonialismo de Guaman Poma. La crítica de la literatura virreinal de Mariátegui. La poesía política sobre las migraciones de Arguedas (Katatay) y de Leoncio Bueno. O también la lírica mítica de Ana Varela.


            Buena parte de los poemas e ilustraciones del fanzine despliegan poéticas populares del duelo y la memoria (Solís, López, Aparición, Carmen E.Q., Silva Santisteban, Alvitres, Ramírez). Aparecen así composiciones en quechua y retablos andinos que rememoran y nombran a las víctimas de las masacres. Otros trabajan con materiales míticos andinos (formas contemporáneas del Inkarri) y modos expresivos y musicales populares (Condori, Huiza, Cáceres, Mota), o con el deseo y el cuerpo (Callocunto, Nicolaz DZ). Algunos otros cuestionan la capacidad del lenguaje de representar el terror (Suazo, Tello) y a la literatura que deliberadamente priva a las palabras de su fuerza política (Uribe, Núñez del Prado).


            Qantu y barricada subraya el protagonismo político, simbólico y cultural de las mujeres andinas (Machuca, Pérez, Calderón). La portada del primer número, por ejemplo, ilustra, desde el luto, la indignación, la rabia, la determinación de una mujer que protesta. La del segundo interviene una imagen emblemática, un montaje que se hizo viral y que fue objeto de ataques de la prensa: la de una mujer con sombrero y pollera que, con una waraka, se apresta a lanzar una piedra hacia un helicóptero de la policía, que sobrevuela una barriada ubicada en un cerro (Ángeles, Machuca).


            De modo soberano los poemas e ilustraciones de Qantu y barricada se instalan en una tradición que critica a la ciudad letrada colonial, a su esquemático formalismo, sus comisarios culturales, su policía lingüística y su organización mafiosa. Son textos urgentes, escritos en un lenguaje directo, ajenos a todo neobarroquismo trasnochado. Son escrituras que no juegan a ser textualidades consagradas, sino que emplean registros todavía considerados como "no literarios": el manifiesto, la letanía, la acusación, el panfleto, la pancarta, la tradición oral, el grafiti, la instalación y el documental.


            Lo que leemos no es una literatura decorativa, edificante, truculentamente conmovedora. Tampoco una escritura diseñada en términos obsoletos como la trascendencia, la autonomía del sentido, la belleza, la estabilidad, el funcionalismo, el entretenimiento y la exotización. Mucho menos estamos frente a la literatura residual de los talleres liberales de creative writing que movilizan la idea de que la literatura política es una subescritura que carece de complejidad dramática, histórica y formal.


            Los textos de Qantu y barricada constituyen una literatura que, desde una situación histórica límite -el terror, la violencia, la muerte y la injusticia- , pone en escena el malestar político y literario que la nueva palabra poética siempre moviliza. Son textos que muestran que la poesía es un campo de disputa por los sentidos, las formas, las identidades, los cuerpos, los métodos válidos de protesta, la justicia y la memoria.


           

Richard Parra*

Enero, 2024




 

*Richard Parra

Lima, 1976. Es autor de las novelas Pequeño bastardo y Los niños muertos. De las novelas cortas La pasión de Enrique Lynch y Necrofucker. También de los libros de cuentos Resina (Premio nacional de literatura 2021) y Contemplación del abismo. Y del ensayo sobre el Inca Garcilaso de la Vega La tiranía del Inca (Premio Copé 2014). Es doctor en Literatura Latinoamericana por la Universidad de Nueva York (NYU) y ha impartido talleres de narrativa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y en la Pontificia Universidad Católica del Perú.  

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